Pausa dramática #12
Al borde
Año nuevo, texto nuevo. Sigo aquí con mis películas incómodas y “removedoras”, que es lo que me va. Tengo que decir que Pausa dramática es una de las mejores cosas de mi 2025, este rincón de recomendaciones sin la presión de la actualidad me está permitiendo recuperar y recordar mucho cine que me ha impactado en algún momento de mi vida.
Esta vez, siguiendo la estela del artículo No encajar y aprovechando el estreno en cines de Si pudiera, te daría una patada, me centro en protagonistas femeninas que viven al límite, ya sea por un trauma, por tomar malas decisiones, por una pérdida, una culpa, una adicción… El resultado es el colapso emocional y el desgaste. En sus historias no hay épica ni aprendizaje ejemplar. Simplemente, hacen lo que pueden.
To Leslie (2022) - en Prime Video
Tiene todo lo que me gusta del indie norteamericano. Moteles de carretera, bares decadentes, personajes perdidos y auténticos. Pero si hay algo que me enamoró de esta película por encima de todo lo demás es la interpretación de Andrea Riseborough, que se pone en la piel de una madre soltera de Texas a quien ganar la lotería le destrozó la vida. Un descenso a los infiernos del alcoholismo lleno de fragilidad y superación con el que es imposible no emocionarse. Además tiene una banda sonora compuesta por Linda Perry (sí, la de What’s Up) que le va como anillo al dedo.
Es tan imponente la actuación de Riseborough que estuvo nominada al Oscar, algo impensable para una película de estas características. Lo mejor es que llegó ahí gracias a la campaña que hicieron actrices (y amigas) como Gwyneth Paltrow, Jennifer Aniston o Kate Winslet. Un ejemplo de sororidad y compañerismo que se cuestionó hasta el punto de poner en peligro su nominación. Al final ganó Michelle Yeoh por Todo a la vez en todas partes, pero ahí queda el logro.
Saint Maud (2019) - en alquiler en Apple TV o Rakuten
Esto es un cóctel letal de enfermedad mental, religión, trauma y soledad. Rose Glass, la directora de Sangre en los labios, demostró con esta primera película que no está para tonterías y se marcó una historia potentísima en la que el fanatismo religioso de una enfermera le provoca una espiral enfermiza de alucinaciones y sacrificios.
Visualmente la película es apabullante, con imágenes que se te quedan grabadas, a medio camino entre Carrie, Suspiria o Hereditary, aunque aquí el terror llega de manera lenta y progresiva. El abismo interior lleva a la protagonista (Morfydd Clark lo borda) a refugiarse en la devoción extrema. Y de ahí, al delirio absoluto.
Destroyer. Una mujer herida (Destroyer) (2018) - en alquiler en Apple TV o Rakuten
Puede que el argumento de policía caído en desgracia que debe volver a enfrentarse a su pasado lo hayamos visto unas cuantas veces. Pero aquí más que una vuelta, se le da un triple salto mortal. Porque estamos hablando de Nicole Kidman en uno de sus papeles más desconocidos e impresionantes, y dirigida por Karyn Kusama. Y lo mejor, siempre hemos visto estas historias en personajes masculinos, ya es hora de cambiar.
El rostro de Nicole Kidman es el de la devastación. Ya sabíamos que se siente cómoda con las prótesis, después de verla en Las horas haciendo de Virginia Woolf (otra película de mujeres al límite). Esta es una oportunidad de verla en un thriller sórdido, sin glamour, sobre una mujer rota, sin futuro. Una antiheroína en toda regla.
Mi única familia (Hard Truths) (2024) - en Filmin
Si hablamos de mujeres al borde y de retratar el colapso emocional, la protagonista de la última película de Mike Leigh se lleva la palma. Durísimo retrato de una mujer de clase obrera negra en el Reino Unido enfadada con la vida o, en otras palabras, con una depresión de caballo. Tan intenso que puede llegar a crispar (aviso) pero que llega a tocar varios resortes sensibles.
Tensiones familiares constantes, incapacidad para comunicarse, malas palabras con todo el mundo, dolor incluso físico y sensación de estar atrapada en un bucle de mal rollo sin ser ni siquiera consciente. Todo eso Marianne Jean-Baptiste lo interpreta de manera sublime. Como siempre, en manos de Mike Leigh, cine social de nivel y sin concesiones.
Olive Kitteridge (2014) - en HBO Max y Movistar Plus+
Es increíble que esta miniserie pasara tan desapercibida y fuera tan poco comentada. Ganó seis Emmys, tiene solo cuatro capítulos y es enorme. Frances McDormand sostiene el peso de un personaje único, que puede resultar tan demoledor como entrañable. La dura y rígida Olive, una mujer incapaz de expresar afecto. No está al límite, vive en él.
Los cuatro capítulos de esta adaptación de la novela ganadora del Pulitzer de Elizabeth Strout repasan su vida en un pequeño pueblo de Maine, con sus golpes, decepciones y un marido fantástico al que no sabe corresponder. La vida de Olive, que puede parecer anodina, se te queda dentro.
Suspense (The Innocents) (1961) - en Filmin
Acabo con este clásico de Jack Clayton, siempre muy reivindicable, en el que una genial Deborah Kerr sostiene la cordura como puede. Una institutriz inocente y poco vivida a cargo de unos niños en una casa llena de fantasmas, que también podemos llamar miedos, culpas y deseos reprimidos.
Es una historia llena de ambigüedades (alguna hoy resultaría polémica) que se basa en Otra vuelta de tuerca, de Henry James, con un guion coescrito nada más y nada menos que por Truman Capote. Es terror gótico, sí, pero también un retrato muy perturbador de una mujer atrapada en su propia mente e incapaz de nombrar lo que siente.
Si te ha gustado este artículo también puedes echarle un ojo al texto Estás para encerrar, sobre películas con protagonistas etiquetadas como “locas” por un sistema que ni las entiende ni pretende hacerlo.








